Rusia pretendería dar un nuevo impulso a los reactores nucleares de cuarta generación. El material permitiría mejorar la seguridad, durabilidad y eficiencia del combustible
Rusia asegura haber desarrollado un acero austenítico superresistente capaz de operar a 600 °C en reactores nucleares de nueva generación, un avance estratégico para los sistemas de neutrones rápidos refrigerados por plomo. El proyecto forma parte del programa Proryv, orientado al ciclo cerrado del combustible nuclear.
Este nuevo material respondería a una exigencia técnica crítica: mientras los reactores VVER convencionales trabajan entre 320 °C y 350 °C, los diseños refrigerados por plomo alcanzan temperaturas de 500 °C a 600 °C. Esa diferencia obliga a utilizar aleaciones con elevada estabilidad térmica, resistencia mecánica prolongada y protección frente a la corrosión en entornos extremos.
Sergei Logashov, director del Instituto de Ciencia de Materiales de CNIITMASH, detalló que el acero fue diseñado mediante modelado computacional y datos de sistemas con refrigerante metálico pesado. “El material resultante combina la necesaria resistencia a la radiación y a la corrosión, estabilidad térmica a temperaturas de hasta 600 grados Celsius y, lo más importante, supera las características de resistencia a largo plazo del acero de referencia actualmente utilizado para estructuras de centrales nucleares que operan en contacto con refrigerante metálico pesado”, afirmó.
Base del ciclo cerrado
El programa Proryv tiene como objetivo demostrar la viabilidad industrial de un ciclo cerrado de combustible nuclear. La instalación proyectada incorporará el reactor BREST-OD-300, refrigerado por plomo, junto a módulos destinados al reprocesamiento de combustible mixto de uranio y plutonio en forma de nitruro y a la fabricación de nuevos elementos combustibles a partir del material reciclado.
Este planteamiento permite reducir residuos y optimizar el aprovechamiento del combustible irradiado, un elemento central en la estrategia de la energía nuclear de cuarta generación. La mejora en la resistencia estructural del acero resulta determinante para garantizar seguridad operativa en ciclos de alta temperatura y elevada carga radiológica.
De forma complementaria, CNIITMASH ha validado técnicas de soldadura láser aplicadas a aceros austeníticos y martensítico-ferríticos, incluidas uniones entre metales distintos utilizados en equipos críticos. Las pruebas indican mayor rapidez de producción frente a la soldadura por arco, manteniendo los estándares industriales y compatibilidad con diseños como VVER y RITM, lo que refuerza la base tecnológica para reactores más eficientes y resistentes.
Por R. Badillo
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