Los mineros en Acapulco hablaron de inversión, desarrollo, empleos y oportunidades. Pero en el fondo lo que más les preocupa en el 2026 es la seguridad. Y no es casualidad.
El presidente de la AIMMGM, Rubén Del Pozo, aseguró que ninguna actividad económica puede prosperar cuando no se tiene garantizada su seguridad y hoy es oportuno decirlo porque México acaba de registrar cifras históricas de IED y el sector está atrayendo capital. Son buenas noticias. Significan confianza en el país, en sus recursos y en su potencial productivo.
Pero la confianza tiene límites.
Los inversionistas observan números, pero también observan riesgos. Y con violencia la percepción cambia. La crisis criminal en Sinaloa es prueba de ello. El secuestro y asesinato de 10 mineros sacudió al sector y recordó que detrás de cada proyecto hay personas, familias y comunidades enteras que dependen de que las condiciones de seguridad existan, no sólo en el discurso.
En Guerrero, se le reconoció a la gobernadora Evelyn Salgado y a su secretaria de Fomento y Desarrollo Económico, Teodora Ramírez, que se han posicionado como una entidad que entiende la importancia de la minería para el desarrollo regional y la generación de empleo.
Pero los proyectos necesitan gobiernos que acompañen, faciliten y generen condiciones para crecer y una forma de apoyar a la minería es fortaleciendo la seguridad. Se trata de proteger vidas e inversiones.
A veces, cuando se habla de minería, la conversación se concentra en toneladas producidas, exportaciones o derrama económica, pero detrás hay miles de mineros que recorren carreteras y trabajan lejos de todo.
La seguridad no es un tema adicional o secundario. Y Guerrero enfrenta retos propios: la inseguridad afecta, limita inversiones, encarece operaciones, genera incertidumbre y, en los casos más graves, cobra vidas.
Por eso el planteamiento hecho desde la AIMMGM merece atención. Si queremos que la confianza de los inversionistas se traduzca en nuevas minas, empleos y bienestar para las comunidades, debemos garantizar que puedan trabajar y vivir con tranquilidad.
Buzos
La noche del martes 2 de junio de se detectó un derrame de hidrocarburo en las inmediaciones del muelle turístico de Manzanillo proveniente de la Terminal Marítima de Pemex y según la Semar se activó el Plan Local de Contingencias con personal de la Fuerza Naval del Pacífico, la 14 Zona Naval y ASIPONA, para labores de inspección, contención y limpieza con 200 metros de barreras de contención marítima desde el buque Comala y dos embarcaciones tipo Defender.
Las manchas de aceite están concentradas en las barreras perimetrales de Pemex y, no se ría, dicen que aún no se determina si el origen es una emanación natural o provocada, en serio, eso dicen; pero los trabajos siguen para minimizar los daños.
La realidad es que ciudadanos, pescadores y organizaciones civiles alertaron de la situación antes que la autoridad lo hiciera y ante la evidencia tuvo que salir a dar sus explicaciones. La organización Salvemos Cuyutlán advierte que la ampliación de Manzanillo provocará que este tipo de derrames sean frecuentes, de hecho, ya este año llevan al menos tres accidentes en las instalaciones de Pemex, hay daños a la fauna marina, a la pesca y al turismo en la zona.
¿Saben que no se va a decir? Que es un problema de mantenimiento. Y eso fue
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