El boletín informativo Current Climate de esta semana también analiza una prometedora empresa emergente de baterías domésticas y la apuesta de Mike Shroepfer, ex CTO de Meta, por la tecnología energética.
Bienvenidos de nuevo a Current Climate. Aún no sabemos cuán perjudicial será la inteligencia artificial en términos de pérdida de empleos y disrupción de industrias clave, pero la opinión pública se volvió crítica con los enormes centros de datos, que consumen una gran cantidad de energía y que alimentan esta tecnología.
De acuerdo con Gallup, un impresionante 70% de los estadounidenses se opone a la construcción de centros de datos en sus comunidades. Por ello, estados y ciudades de todo Estados Unidos, desde Georgia hasta Michigan y Monterey Park, California, están proponiendo o promulgando prohibiciones totales para la construcción de nuevos centros de datos, a los que culpan del aumento desorbitado de los costos de electricidad y agua.
Sin embargo, hay un aspecto positivo: el auge de los centros de datos está impulsando las ventas de tecnología de energía limpia, especialmente sistemas solares y de almacenamiento de baterías, una sorpresa inesperada después de que el presidente Donald Trump criticara duramente muchas de las políticas de energía verde de su predecesor.
Estados Unidos añadió 6.4 gigavatios de capacidad de energía limpia en el primer trimestre del año, mientras que la capacidad total de energía limpia en todo el país alcanzó los 370 gigavatios, suficiente para abastecer a unos 80 millones de hogares, indica un informe de American Clean Power.
Los centros de datos son un importante motor de esta expansión, ya que invierten en sistemas solares y de baterías que se pueden instalar más rápido y a menor costo que la opción preferida de Trump: turbinas de gas o la quema de carbón contaminante.
“Se necesitan entre tres y cinco años como mínimo para construir, obtener los permisos y poner en funcionamiento una turbina de gas natural. Si se trata de una empresa de servicios públicos, el proceso regulatorio es largo”, declaró Phil Hirt, historiador ambiental jubilado de la Universidad Estatal de Arizona, a The Arizona Republic. “En cambio, la energía solar y las baterías son pan comido, y representan la forma más económica de electricidad. No consumen agua ni generan costos de combustible”.
Aunque continúan las disputas sobre los intentos de Trump de frenar los proyectos eólicos marinos y reducir los créditos fiscales para la energía eólica y solar, los grandes inversores en energías limpias parecen imperturbables.
“Este es, sin duda, uno de los mejores periodos para invertir en energías renovables en Estados Unidos en los últimos 20 años”, afirmó Miguel Stilwell d’Andrade, director ejecutivo de la compañía eléctrica portuguesa EDP, a Semafor. Tiene previsto invertir 5,300 millones de dólares en proyectos de energías renovables en Estados Unidos durante los próximos tres años.
Encuentre la nota en: https://forbes.com.mx/el-lado-positivo-de-los-centros-de-datos-impulsan-el-crecimiento-de-la-energia-limpia/

















