El tramo del poliducto Tuxpan-Tula que será reemplazado está en Ajacuba, Mixquiahuala, Tetepango, Atitalaquia, Tlaxcoapan y Tlahuelilpan.
Petróleos Mexicanos (Pemex) sustituirá 25 kilómetros del poliducto de Tuxpan a Tula en una zona de alto robo de combustible, donde hace 7 años se registró una explosión que dejó 137 fallecidos en Tlahuelilpan, Hidalgo.
“El proyecto consiste en el reemplazo de segmentos de una longitud de 25 kilómetros 390 metros, mediante la ejecución de cruces direccionados por perforación horizontal dirigida en el poliducto de 14” de diámetro del Sistema de Transporte de Tuxpan-Tula”, revelan documentos en poder de Forbes México.
El poliducto será instalado a una profundidad promedio de 20 metros en Ajacuba, Mixquiahuala, Tetepango, Atitalaquia, Tlaxcoapan y Tlahuelilpan, unos municipios donde hay una alta incidencia de robo de combustible de Pemex, explica la paraestatal.
En los segmentos del nuevo poliducto propiedad de Pemex se contará con los enlaces o uniones de ducto, que se realizarán cada 2 kilómetros aproximadamente, señala la empresa productiva del Estado.
Agrega que el poliducto de combustibles, -que llegan al puerto de Tuxpan y son transportados Tula-, tendrá una instalación de peras de perforación y jalado.
Las obras para instalar el poliducto Atitalaquia, Tlaxcoapan, Tlahuelilpan, Tetepango, Ajacuba y Mixquiahuala de Juárez durarán 20 meses y estará operando por 30 años.
El 18 de enero de 2019, en Tlahuelilpan, Hidalgo, se registró la expulsión descontrolada de gasolina en el kilómetro 226 del oleoducto que corre del puerto veracruzano de Tuxpan a la ciudad de Tula.
La explosión fue ocasionada por una toma clandestina en el ducto de 14 pulgadas de diámetro donde se extraía ilegalmente el combustible. Ese día brotaron miles de litros por la fuerte presión del hidrocarburo y por el poco conocimiento técnico en la manipulación de esas tuberías, rápidamente se salió de control y el líquido comenzó a brotar masivamente elevándose varios metros.
El huachicoleo, o bien la extracción, almacenamiento y comercialización de gasolina, diésel, turbosina, combustóleo y gas LP de manera ilegal es un delito federal. Está penado de acuerdo con la Ley Federal para Prevenir y Sancionar los Delitos Cometidos en Materia de Hidrocarburos, ya que son bienes propiedad de la nación.
El accidente en Tlahuelilpan marcó la lucha en contra del robo de combustible por parte del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, quien la había comenzado a finales de diciembre de 2018. Su plan era acabar con el robo de combustibles de los ductos de Pemex.
En 2018, el último año de gobierno de Enrique Peña Nieto, Petróleos Mexicanos tuvo el mayor nivel de pérdidas con 33 mil 558 millones de pesos por el robo de combustibles.
La paraestatal registró una merma de 6 mil 257 millones de pesos por el robo de los ductos en 2019, el primer año de gobierno de Andrés Manuel López Obrador, quien lanzó un operativo de la mano de las Fuerzas Armadas para frenar la sustracción ilegal de los combustibles.
Del 1 de octubre de 2024 al cierre de abril de 2025, la petrolera mexicana tuvo pérdidas volumétricas de 11 mil 889 millones de pesos en los ductos por donde pasan gasolinas, diésel, gas LP, turbosina y otros combustibles.
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