Integrante del comité de científicos que analiza el tema, advierte que se deben evaluar “todas las salidas”
Ante el aumento del consumo de energía en México y el mundo, la dependencia de los hidrocarburos fósiles se mantendrá, mientras las energías renovables aún resultan insuficientes para cubrir por sí solas la creciente demanda, señaló Ana Paulina Gómora, profesora-investigadora del Departamento de Ingeniería Petrolera de la Facultad de Ingeniería de la UNAM.
En este escenario, dijo, nuestro país explora alternativas para obtener combustibles, como gas no convencional mediante fractura hidráulica o fracking.
En entrevista con La Jornada, la integrante del Comité de Científicos y Especialistas que analizarán la explotación de dicho combustible, coordinado por la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación, subrayó que para ser autónomos y tener soberanía en el ramo se debe evaluar el verdadero potencial de los energéticos no convencionales, con todo lo que implican, tanto en términos técnicos como económicos, regulatorios y sociales.
La semana pasada, el comité –integrado por 54 expertos– entregó 10 recomendaciones a la presidenta Claudia Sheinbaum sobre la posibilidad de fracking. Entre ellas, precisó que en el país hay dos cuencas que podrían ser técnicamente viables para la exploración: Burgos (Tamaulipas) y Sabinas-Burro-Picachos (Coahuila y Nuevo León). Pero se debe comprobar si existe agua salada suficiente en los cuerpos hídricos profundos para no afectar el consumo humano o agrícola.
Gómora explicó que el uso del gas no convencional es el mismo que el natural, lo que cambia es la técnica de extracción. El fracking, dijo, trata de estimular el yacimiento, que tiene piedra muy compacta, lo que impide que el gas se libere con sólo perforar el pozo.
Se generan rompimientos pequeños de algunos centímetros inyectando fluido a presión, el cual está constituido en 98.2 por ciento por agua y arena, y 1.8 por ciento de aditivos químicos. Gran cantidad del líquido regresa a la superficie, el cual es tratado para reinyectarse en la perforación, pues se intenta utilizarlo tantas veces como sea posible antes de desecharlo.
La también jefa de la División de Ingeniería en Ciencias de la Tierra de la UNAM mencionó que en otros países han estudiado usar alternativas distintas al agua para el fracking, entre ellas dióxido de carbono o mezclas de otros gases; sin embargo, admitió, la cuestión es encontrar una fuente continua de estas variantes para explotar los yacimientos.
“La opción responsable es ser conscientes de qué impactos va a causar, y tomar la responsabilidad de qué acciones voy a adoptar para remediar o tratar de mitigar esos impactos”, subrayó.
Aclaró que el comité de expertos no va a perforar los pozos en las dos cuencas, sino que analizará la información que proporcionen las diferentes instancias que participen en esa actividad.
“Estamos en espera de ser convocados, si nos dan información para revisar y, en ese paso, que tocará trabajar a la comisión para verificar, analizar datos y emitir alguna recomendación, principalmente sobre el agua”, puntualizó.
Entre otras recomendaciones del comité, agregó, están promover el uso de energías renovables, optimizar los procesos y hacerlos más eficientes, aunque “si nosotros seguimos aumentando el consumo de energía, por más que impulsemos las renovables no nos vamos a dar abasto. Siempre ocuparemos otras formas, porque la renovable por sí sola no da”.
Las estimaciones más ambiciosas a escala global, apuntó, sugieren optimizar sus procesos energéticos e impulsar cada vez más las renovables para que en 2050 tengan en su matriz 45 por ciento de combustibles fósiles, casi la mitad de la energía se abastecerá aún con éstos. Actualmente se consume 80 por ciento.
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