El mundo de la energía mira con interés la solución que ‘Antora Energy’ lleva probando el último año en Dakota del Sur, con potencial para un futuro más sostenible.
El mundo de la energía está cada vez más volcado en dejar de lado los tradicionales combustibles fósiles, como la gasolina o el gas natural, para dejar paso a la eólica o la solar. Gobiernos de todo el mundo incentivan estos últimos, en una búsqueda sin fin para dejar de emitir gases de efecto invernadero.
Muchas de las baterías de gran capacidad almacenan energía y la liberan según sea necesario. Algo que, en los últimos años, ha revolucionado el mundo de las redes eléctricas y el de los vehículos de este tipo. Sin embargo, la última novedad, que ‘amenaza’ con suplir a estas, son las baterías térmicas, capaces de almacenar grandes cantidades de calor.
Un nuevo tipo de batería que, desde hace un año, está probando Antora Energy en Dakota del Sur. Gracias al uso de excedente de energía de parques eólicos cercanos consigue calentar bloques de carbono que pueden alcanzar hasta los 2.800 grados Celsius. Los bloques, con estas temperaturas, se mantienen calientes durante días, liberando calor bajo demanda para producir vapor para una refinería de biocombustibles cercana.

Con el uso de esta energía se elimina la necesidad de hacer uso de combustibles como el gas natural o el carbón. “Las baterías térmicas de Antora almacenan electricidad de bajo costo en forma de calor en bloques aislantes de carbono sólido. Este calor se suministra de forma continua para impulsar procesos industriales o se convierte en electricidad. En lugar de depender de minerales críticos con suministro limitado, las baterías térmicas de Antora utilizan materiales seguros y abundantes”, asegura la compañía.
Hacia el abandono de los combustibles fósiles
Y, aunque por el momento apenas hay unas pocas de estas grandes baterías térmicas, los expertos aseguran que tienen el potencial para generar grandes cantidades de energía limpia y de bajo coste, según explica The New York Times. “Queremos que esta sea una solución energética global. Queremos poder proporcionar energía barata y confiable en cualquier parte del mundo”, sostiene Justin Briggs, cofundador y director de operaciones de Antora.
La gran ventaja de estas baterías de energía es que pueden aprovechar los puntos débiles de la eólica y la solar, que generan electricidad a bajo coste, pero de forma intermitente y, a veces, cuando no se necesita. Unos excedentes que, almacenados, pueden marcar la diferencia. Frente a las toneladas de carbón o gas natural que se queman en las fábricas de todo el mundo, las baterías térmicas podrían ofrecer una alternativa más sostenible.
Sin embargo, todavía hay obstáculos por superar, como el hecho de tener que demostrar capacidad para aumentar la producción y que sus materiales no se degradarán con temperaturas extremas. Además, en muchas regiones la regulación vigente dificulta que las baterías térmicas aprovechen esta energía renovable a bajo coste.
Unas baterías térmicas que podrían llegar, incluso, a los centros de datos que están tan de actualidad en estos tiempos. “Es una tecnología increíblemente prometedora. Me cuesta imaginar un futuro industrial limpio y una red eléctrica limpia sin que el almacenamiento térmico desempeñe un papel importante”, asegura Jeffrey Rissman, director sénior de industria en Energy Innovation.
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