La integración productiva entre México y Estados Unidos no sólo se ha recuperado tras la pandemia, sino que ha ganado profundidad y relevancia en años recientes. De acuerdo con un análisis del Banco de México, la interconexión entre los sectores manufactureros de ambos países muestra un fortalecimiento sostenido, impulsado en buena medida por una mayor influencia de la industria nacional sobre la estadunidense.
El estudio, incluido en el Informe Trimestral octubre-diciembre de 2025, examina la conectividad entre cinco grandes sectores manufactureros de cada país: alimentos y bebidas; químicos, plásticos y minerales no metálicos; maquinaria, equipos y electrónicos; equipo de transporte y el resto de las manufacturas. En conjunto, estos agregados constituyen la mayor parte de la actividad manufacturera en ambas economías.
A partir de un modelo econométrico que permite medir los llamados “efectos de derrama” (la medida en que la variación de la producción de un sector se explica por choques originados en otros), el banco central construye un índice de conectividad total, que pasó de 40.5 a 55.8 puntos entre el inicio y el final del periodo analizado, lo que, dice, refleja una red manufacturera cada vez más interconectada.
De acuerdo con el estudio, antes de la pandemia las interconexiones trasfronterizas explicaban cerca de la mitad de la conectividad total. En 2020, esa proporción cayó a cerca de 30 por ciento, en un contexto de disrupciones asociadas al covid-19 y diferencias en la aplicación de medidas sanitarias. No obstante, a partir de 2021 se observa una recuperación sostenida y para 2025 las derramas entre países representan poco más de 50 por ciento del total, lo que sugiere una normalización e incluso un fortalecimiento de los vínculos productivos bilaterales.
El análisis destaca que esta dinámica reciente ha sido impulsada principalmente por el aumento de la derrama de las manufacturas mexicanas hacia las estadunidenses, lo que significa que los choques que afectan a sectores manufactureros en México tienen hoy una mayor capacidad de incidir en la industria de Estados Unidos.
Este resultado es consistente con el creciente peso de México en el comercio bilateral: desde 2023 se ha convertido en la principal fuente de importaciones para el mercado estadunidense.
Por sectores, el de equipo de transporte ocupa un lugar central en la red de conectividad. Tanto en la transmisión de efectos de Estados Unidos hacia México como en la dirección inversa, esta industria concentra la mayor parte de las derramas.
Braulio Carbajal
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