La manufactura, energía y tecnología son algunos de los sectores industriales que atrae a las empresas, dijo Valdez
Ante la próxima revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), las empresas asiáticas no se intimidan con la política comercial del gobierno de Donald Trump, por lo contrario buscan establecer operaciones productivas en el país para tener acceso al mercado de Norteamérica, dijo Rafael Valdez, presidente del Comité Empresarial Bilateral México-China del Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior (Comce).
“México está dejando de ser solo un mercado de destino para convertirse en una plataforma de manufactura y servicios. Las empresas buscan producir aquí para integrarse a las cadenas regionales”, dijo en entrevista con El Sol de México.
El interés de los inversionistas se concentra en sectores estratégicos industriales como la manufactura avanzada, energía, agroindustria y tecnología aplicada a procesos productivos.
Valdez comentó que en energía, empresas chinas han mostrado interés en proyectos solares, eólicos y aprovechamiento de residuos, mientras que en agroindustria crece la demanda por maquinaria y automatización para modernizar la producción agrícola.
Actualmente, la relación comercial bilateral supera los 120 mil millones de dólares en importaciones anuales, concentradas principalmente en componentes industriales, maquinaria y equipos utilizados por la industria exportadora mexicana.
Valdez afirmó que el crecimiento de las importaciones provenientes de China no debe interpretarse únicamente como un déficit comercial, sino como parte del funcionamiento de la manufactura exportadora mexicana.
“Existe una correlación directa, a mayor importación de insumos chinos, mayor capacidad exportadora de México. Muchos de esos productos son bienes intermedios que aquí se transforman y posteriormente se exportan”, explicó.
México gana relevancia en la disputa global
Para el especialista, el atractivo de México radica en su ubicación geográfica, red de tratados comerciales y base industrial consolidada, factores que permiten reducir costos logísticos y facilitar exportaciones hacia Estados Unidos.
Sin embargo, Valdez advirtió que el potencial de inversión dependerá de resolver retos estructurales.
“La seguridad, la certeza jurídica y la estabilidad regulatoria son elementos clave para inversiones de largo plazo. Las empresas evalúan esos factores antes de decidir instalar producción”, afirmó.
Sobre las recientes medidas arancelarias adoptadas por México a países sin tratado deben entenderse como ajustes temporales dentro de una reconfiguración global del comercio, más que como un cierre a la inversión extranjera.
Para México, el desafío será escalar hacia segmentos de mayor valor agregado y aprovechar la llegada de capital para fortalecer sectores tecnológicos y manufactureros.
“El objetivo no es solo importar más, sino atraer inversión que genere empleo, transferencia tecnológica y mayor integración industrial”.
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