La minería necesita construir sistemas energéticos flexibles, confiables y cada vez menos intensivos en carbono, capaces de adaptarse a la geografía y evolución de cada operación.
La descarbonización en la minería en México suena fácil hasta que recordamos dónde están muchas minas: lejos de las grandes ciudades, en regiones donde llevar una línea de transmisión puede ser tan complicado como construir la propia mina. Por eso, la transición energética no puede reducirse a instalar paneles solares o sustituir combustibles fósiles. El verdadero desafío es producir con menos emisiones sin poner en riesgo la continuidad y confiabilidad de la energía, un insumo que puede representar hasta 40% de los costos de operación.
De acuerdo con el Informe de Sostenibilidad 2025 de la Cámara Minera de México (CAMIMEX), correspondiente a 2024, al menos 41 operaciones mineras produjeron y consumieron 4,602 GWh de energía proveniente de fuentes renovables, equivalentes al 36% de su consumo total. La energía eólica aportó 16.7%; la energía limpia de CFE, 8.4%; la cogeneración eficiente, 7.8%; la hidráulica, 1.7%, y la solar, 1.4%. Además, las empresas afiliadas invirtieron cerca de 1,000 millones de pesos en proyectos de energías limpias, 20% más que en 2023.
Pero la minería no sólo necesita energía más limpia; necesita certeza sobre dónde, cómo y cuándo podrá obtenerla. En una operación minera, una interrupción eléctrica puede detener molienda, trituración, ventilación, beneficio y sistemas de seguridad, entre otras áreas sustantivas, con pérdidas que pueden alcanzar miles o incluso millones de dólares. Por eso, la estrategia energética debe considerar no sólo el precio del kilowatt, sino también la disponibilidad, calidad, infraestructura y ubicación de cada proyecto.
En este contexto cobran relevancia los cambios legales de 2025. El 18 de marzo se publicaron la nueva Ley del Sector Eléctrico y la Ley de Planeación y Transición Energética, que incorporaron conceptos como soberanía, autosuficiencia, seguridad energética, transición energética, energías limpias, eficiencia y reducción de emisiones, pero también establecieron que la planeación debe considerar la competitividad de los sectores productivos. Para la minería, el mensaje es claro: avanzar en descarbonización sin perder competitividad.
Otro cambio relevante fue la incorporación de la figura de autoconsumo, que permite generar electricidad para necesidades propias, en modalidades aislada o interconectada. La nueva regulación contempla esquemas de autoconsumo interconectado de 0.7 a 20 MW, con un procedimiento simplificado, y establece una preferencia por fuentes renovables.
El Reglamento de la Ley del Sector Eléctrico, publicado el 3 de octubre de 2025, precisó estas modalidades y estableció condiciones específicas para proyectos de generación, mientras que posteriormente la Comisión Nacional de Energía emitió disposiciones administrativas para su aplicación.
Con base en esas disposiciones una mina alejada de las redes de transmisión y distribución puede evaluar soluciones propias o híbridas que combinen solar, almacenamiento, cogeneración o gas natural, dependiendo de sus necesidades. En zonas remotas, incluso el gas natural licuado funciona como alternativa mientras llega infraestructura eléctrica o de gas natural mediante ductos. Las baterías, por su parte, pueden aportar respaldo y ayudar a enfrentar la intermitencia de algunas fuentes renovables.
Precisamente esa fue una de las conclusiones del panel “Soberanía energética y sostenibilidad: descarbonización de la minería mexicana”, moderado por José Jabalera, vicepresidente de Sustentabilidad de Discovery Silver, en el que participaron Gustavo Fausto Ortega, director general de Grupo México Energía; Juan Paulo, director de Desarrollo de Negocios de Solensa; y Cecilia Alvarado, directora Comercial y de Ventas de Energía de ENGIE. Los especialistas coincidieron en que la energía debe planearse para toda la vida de la mina, porque el consumo y las necesidades cambian durante la exploración, construcción, producción, expansión y cierre.
Al final, el reto no es escoger entre energía convencional o renovable como si fueran opciones excluyentes. La minería necesita construir sistemas energéticos flexibles, confiables y cada vez menos intensivos en carbono, capaces de adaptarse a la geografía y evolución de cada operación. Ahora el desafío será convertir ese nuevo marco legal en infraestructura, inversión y soluciones que permitan algo fundamental: descarbonizar la minería sin detenerla, es decir, apagarla.
Sobre la autora:
Correo: earzate2003@yahoo.com.mx
X: @earzate2003
Facebook: Esther Arzate
Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.
Encuentre la nota en: https://forbes.com.mx/el-reto-de-descarbonizar-las-minas-sin-apagarlas/

















