Un informe certifica que la mitad de los países que generan energía con gas natural están girando hacia otras fuentes de energía limpias y renovables.
Durante décadas, algunos combustibles fósiles se consolidaron como el recurso predeterminado para asumir el incremento en la demanda eléctrica de las naciones en desarrollo y avanzadas. Sin embargo, los datos más recientes reflejan un cambio de paradigma. Una variación en la que la tecnología fotovoltaica ha empezado a desplazar a sus competidores tradicionales, dejando a un claro damnificado en el camino: el gas natural.
De acuerdo con el último análisis sectorial publicado por el grupo de expertos en energía y clima Ember, la hegemonía del gas natural en el mix eléctrico global acumula su quinto año consecutivo de contracción. Si bien la generación absoluta mediante este hidrocarburo experimentó ligeros incrementos residuales, su ritmo de expansión se ha frenado casi en seco. El motivo principal radica en la velocidad de despliegue de las energías limpias, que hoy absorben la mayor parte del crecimiento de la demanda mundial, relegando al gas a un papel cada vez más residual.

El declive del gas natural frente a la energía fotovoltaica
El volumen de electricidad generado a nivel global mediante energía solar experimentó un incremento de 636 teravatios-hora (TWh). Si comparamos este rendimiento con el comportamiento del gas natural, que apenas registró un avance de 38 TWh en el mismo período, es evidente que la expansión de la infraestructura solar superó en 17 veces la evolución del hidrocarburo.
Esta diferencia altera la estructura de la matriz energética de forma considerable. La tecnología fotovoltaica por sí sola consiguió satisfacer alrededor del 75% del aumento neto de la demanda de electricidad en todo el mundo. En cambio, el gas natural apenas pudo cubrir el 5% de dicho aumento. Si ampliamos la perspectiva hacia el último lustro, vemos que el ritmo de crecimiento del gas se redujo a casi la mitad en comparación con el quinquenio anterior. Esto evidencia que el mercado internacional está dejando atrás la dependencia de los combustibles fósiles para explotar nuevos sistemas.
La seguridad energética y los factores geopolíticos del cambio
Las razones que justifican este giro estructural van más allá de una mera tendencia sostenible. Obedecen a dinámicas económicas y de soberanía nacional. El concepto del gas natural como combustible de transición por excelencia se ha debilitado debido a la volatilidad de los mercados internacionales. Eventos como las interrupciones en el mercado del gas natural licuado (GNL) derivadas de los conflictos en Oriente Próximo y el este de Europa, han expuesto los riesgos económicos que asumen las economías que dependen de la importación de combustibles.

Ante la amenaza de sufrir una nueva crisis de precios y desabastecimiento como hace unas décadas, las administraciones públicas han encontrado en la energía solar una alternativa estratégica. Las fuentes renovables ofrecen costes de generación muy bajos y, al ser recursos de producción doméstica, eliminan la exposición a los vaivenes geopolíticos externos. Además, la velocidad de despliegue que caracteriza a los parques fotovoltaicos modernos permite a los países incrementar su capacidad garantizando la estabilidad de costes.
El comportamiento de las grandes economías globales
El análisis de Ember revela que el pico de generación por gas es una realidad en buena parte del planeta. De las 124 economías que emplean gas para producir electricidad, 61 ya han superado su punto de máxima utilización y registran un descenso sostenido. Esta tendencia se hace aún más evidente en el bloque del G7, donde la generación eléctrica a partir de gas disminuyó en 50 TWh, mientras que la aportación de las energías renovables aumentó en 123 TWh, alcanzando la práctica paridad y permitiendo que la energía limpia supere al conjunto de combustibles fósiles en los mercados.

Por otra parte, los grandes mercados emergentes muestran una pauta de desarrollo que prescinde del gas natural en sus planes energéticos. Países como China, India y Brasil, que representan cerca del 42% de la demanda eléctrica global, han logrado gestionar sus incrementos de consumo manteniendo la participación del gas en niveles mínimos. El caso de la India es paradigmático, reduciendo la presencia de este combustible del 12,6% que registraba en 2010 a tan solo un 2,3%. China, a pesar de su masiva demanda de energía para la industria y la movilidad eléctrica, ha logrado estabilizar la cuota del gas en torno al 3%, priorizando una producción de energía renovable propia y muy competitiva, que dibuja un escenario donde el gas natural pierde de forma definitiva el estatus de vector principal para el crecimiento energético mundial.
Encuentre la nota en: https://www.hibridosyelectricos.com/energia/energia-fotovoltaica-tiene-futuro-brillante-expansion-su-infraestructura-supero-17-veces-instalaciones-gas-natural_87366_102.html

















